
Dicen los entendidos que cuando la Plaza de la Maestranza toma partido por un torero éste será encumbrado a los cielos del toreo al menor trincherazo compuesto que pegue. Así es la Maestranza, como los sevillanos que la "llenan", si le gusta tu forma de andar, si caes simpático, si eres de su gusto, verás tu nombre escrito con letras de oro (gran primera secuencia la de Cyrano); pero amigo, si no entras por sus ojos, hagas lo que hagas vivirás en el anonimato por los siglos de los siglos. Y como en Sevilla caer en gracia es más fácil si eres gracioso, rézale a Dios si te concedió un semblante "avinagrao".
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También dicen los entendidos que los apellidos ayudan y abren muchas puertas. Así, si eres de familia ilustre, Sevilla esperará tu arte el tiempo que haga falta porque Sevilla lo presupone como el valor de los soldados. Pero amigo, pobre de tí si no tienes apellido ilustre y tu apellido no es ni de "los de toda la vida", porque si no tienes arbol genealógico en tu hermandad a nadie le importará que llegases de la provincia para enamorarte de Él a los sones del Alma de Dios de el Arahal de los silófonos y siempre estará en tu debe que alguien te acogiese como era su obligación.
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Pero no es esa la mayor crueldad del sevillano, debes saber que a tí que nada ni nadie te avala no te servirá un trincherazo compuesto, porque Sevilla no sólo no te lo tendrá en cuenta sino que te exigirá lo que a otros no, y no dudará en pisotearte a la menor oportunidad, porque es especialidad nuestra hundir al de al lado para así sentirnos más grandes.
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Pero no, no somos tontos los sevillanos, claro que no, reconocemos lo bueno cuando lo vemos, otra cosa es que lo pongamos en valor, Sevilla es tan injusta como lo es La Campana de la sillas de enea donde pesan más las ideas preconcebidas que las realidades que no saben o no quieren ver.
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Por eso, ocho años siendo capataz de un palio de los de "guasa gorda", ocho años de mucho peso, del de los kilos y del otro, ochos años a más y a más, y de pocos llega el reconocimiento.
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Por eso ví un palio de los de "guasa gorda" andar como andan los palios de "fulanito de tal", con los cordones jugando con los varales, y pocos le dan reconocimiento porque él no es "fulanito de tal".
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Por eso ví un palio de los de "guasa gorda" andar como andan los de "menganito de tal", con la gracia y la alegría sevillana de unas bambalinas que juegan a bailar con el aire, y pocos le otorgan su reconocimiento porque él no es "menganito de tal".
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Por eso ví un palio de los de "guasa gorda" levantar como levantan los palios de "setanito de tal", llevandolo al cielo de verdad y sonando como suenan las buenas levantás, y pocos le regalan su reconocimiento porque él no es "setanito de tal".
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Por eso ví un palio de los de "guasa gorda" andar como andan los palios de "sutanito de tal" enseñando tan sólo una pesetita por debajo de su faldón delantero, mano a mano, mano a mano, y de pocos espero oir reconocimiento alguno porque él no es "sutanito de tal".
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Qué le vamos a hacer si así es Sevilla y así somos los sevillanos. Por eso, como soy sevillano voy a terminar de una manera muy sevillana, regalando unos oidos, y como al cesar hay que darle lo que es del cesar, demos al Monge lo que es del Monge,
¡¡¡¡¡ ENHORABUENA PEPE !!!!!
por el regreso triunfal a la Capilla de San Andrés
de María Santísima de Regla Coronada